Mi último festival

Por: Sebastián Bonilla, veterinario y bailarín de la compañía

Ultimo festival de este verano, un tanto o bastante distinto de otros. Siempre viajamos en autocar todos juntos escuchando música, bromeando, disfrutando la experiencia desde el primer minuto aveces con la complicidad de nuestros conductores, como los amigos Pedrito y Balvino de Autocares Olesa.

Aunque no siempre tenemos la misma suerte, esta vez era muy lejos, en Montrichard, y por trabajo, por tiempo y por presupuesto no había autocar y no todos podían ir por vía terrestre. Así que unos emprendieron viaje antes y aprovecharon la cercanía del festival a Paris para conocerlo; otros partieron un día después cuando terminaron sus compromisos laborales, yo por ejemplo después de entregar mi trabajo de doctorado y como algunos otros, llegué solo horas antes de la primera actuación, después de tomar un avión y dos horas de viaje en coche.

Por fin toda la familia cimarrona junta pero ademas había un reto esta vez, el grupo desfilaba con dos comparsas: una con los ritmos en homenaje Azteca y la otra con una muestra del Carnaval de Barranquilla; dos comparsas en una, dos sentimientos en uno.

La compañía desfilaría dividida, como lo fue este festival. A pesar del cansancio por los kilómetros recorridos, con una parte de tristeza al no estar reunidos de la misma manera que en festivales pasados, pero con la alegría de estar juntos nuevamente para cerrar con broche de oro un año más de experiencias, de lugares nuevos y de festivales que siempre estarán en nuestra memoria.

La alegría continúa saliendo por los poros cuando danzamos, es ahí cuando se dejan de lado los cansancios del viaje, el estrés que implica organizar todo en lo artístico, logística y en nuestros puestos de trabajo o en el doctorado, para asistir a un festival de este tipo, pero aun así buscamos la energía para disfrutar de lo que mas nos gusta: bailar!

Bailar para sacar los gritos de batalla como guerreros aztecas o con el “uepa, uepa jeee!” y el “viva Colombia” que nunca debe faltar para decir que estamos presentes con nuestro carnaval de Barranquilla en cualquier parte del mundo.

Pero con todo y esto el final fue lleno de sentimientos encontrados, primero la alegría de las personas que tuvieron su primera experiencia artística en un festival al estilo cimarrón y segundo de nostalgia, por sentir como terminaba mi ciclo en este espacio que acompañé desde hace mas de tres años, tiempo en el que he realizado mis estudios y que con lágrimas en los ojos más de alegría que de tristeza, decía que no es más que un hasta pronto, porque cuando uno está en Sentimiento Cimarrón, mas que un simple paso, es llevarse una familia, es llevarse un pedacito del corazón de cada persona y es dejar el corazón y el alma llenito de amor, con la garantía de que sin importar el lugar del mundo donde me encuentres, una Cumbia, un Mapalé, un Baile Negro o hasta el Azteca y el Bolllywood me mantendrán unido a mi gran familia cimarrona.

3 reflexiones sobre “Mi último festival”

  1. Qué bonitas palabras Sebas. Pero así es la vida hoy estamos aquí y mañana no sabemos, solo nos llevamos los recuerdos buenos o malos pero vividos y disfrutados. Un beso . Me avisas cuando tengas fecha de viaje ok.

  2. Mi querido Amigo Sebitas ha sido un gran placer conocerte y compartir contigo infinitas experiencias en tu paso por esta gran familia Cimarróna, no es mas que un hasta luego amigo. Mucha suerte y éxitos en el desempeño de tu carrera.

  3. Amigo hemos vivido grandes momentos en estos años , no se quedaron pistas, calles o escenarios sin que pudiéramos mostrar la pujanza y el sabor de un buen Colombia 🇨🇴, tampoco se quedaron bares y casas de amigos ni estadios que visitar para disfrutar de nuestras pasiónes …. el fútbol … se marcha un Barsa -loco pero en físico , las pasiones se llevan por dentro y perduran como los gratos momentos vividos, esos no nos lo quitará nadie , se feliz y disfruta 😉 de tus logros y esfuerzos , que aquí tú familia te seguirá añorando y esperando ese puesto sigue ocupado , o mejor dicho tu camiseta con el nueve no se tendrá nuevo dueño.
    Con cariño Omar.

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