La danza, herencia de vida de mi padre

Carnaval de Barranquilla, danza, clases

Mi gusto por la danza empezó antes de nacer, en el vientre de mamá o antes, mis raíces en la danza venían de parte de mi papá ya que él fue bailarín y de parte de la familia de mamá seguro que algo también me aportaron, con lo rumberos que eran mis abuelos.

Recuerdo bien de pequeño como mi papá ponía música de Michael Jackson y bailaba Thriller, era genial, desde ahí me enamoré de la danza así no la practicara, era increíble ver los movimientos de ese ídolo que nunca conocí en vivo.

En las vacaciones viajaba a Barranquilla a ver a mi padre y tuve la fortuna de conocer el primer grupo de danza en mi vida, mi padre hacia parte de ellos ya no como bailarín sino de formas más logísticas y yo ahí metido en sus ensayos, tras bambalinas, observando todo lo que era un montaje escénico de gran magnitud para luego brindar días y noches de espectáculos grandiosos, entendí la disciplina que un bailarín requiere para lograrlo.

La vida luego dio un cambio y me fui a vivir con mi padre a Barranquilla y ahí sí que puedo decir que viví la danza de cerca dando mis primeros pinitos, pero como empezó, eso es lo mejor de todo, a esa pequeña edad ya lo invitaban a uno a fiestas y era bueno ver que habían pocos niños que bailaban y que era una forma de conocer y hablar con niñas, así vino la motivación, y tiempo después entré a la primera escuela de danza de mi vida, y vaya sorpresa, era el único niño y empecé a aprender diferentes danzas de las regiones de mi país y a pisar las primeras tarimas y claro está, ya iba a las fiestas y me iba bien con las niñas.

También he de decir que estando en Barranquilla pude bailar mi primer y único Carnaval de Barranquilla hasta el día de hoy, bailé tanto en el carnaval de los niños como en la batalla de flores y me pareció algo inigualable, como dicen, el que lo vive es el que lo goza.

Años después y por mucho tiempo me aleje de la danza dedicado ya a mi profesión, pero fue esta misma la que me llevó a la danza de nuevo, empezando la aventura de dejar mi casa, mi familia, mis amigos, y todo por la superación personal en el ámbito profesional aterricé en Barcelona, y fue como si el destino me llamara, aquellas grandes personas que vi bailar de niño en Barranquilla estaban aquí y al día siguiente estaba conociendo la que hoy es mi familia acá, de la cual he aprendido mucho y con la cual he conocido lugares únicos y aunque mi estancia sea de corta duración creo que llevaré el sello de ellos.

Gracias a la vida que me puso en esta aventura, ha sido uno de mis sustentos para seguir adelante, otro motor y que gracias a la herencia de mi papá es que mi amor por la danza es y seguirá siendo un impulsador de mi vida.

Sebastian
Veterinario y Bailarín de Sentimiento Cimarrón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *